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CELIACA
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  • 19 Junio 2007
  • 229
Atención después de la crisis, sin importar sea Celíaco

Eran las 4.00 horas de la mañana. La diarrea era intensa; el sangrado no paraba; la debilidad se hacía cada vez más intensa; los signos ya comenzaban a fallar y las manos y pies comenzaban a entumirse, a contraerse, a engarrotarse. El dolor subía de tono.

Grité a mi hermano. Pedí me llevara al hospital para ser atendido inmediatamente. Llegamos a las 5.00 horas del mismo miércoles; en la recepción un somnoliento sujeto tomó los datos del paciente y pidió esperar.

Afuera, frente a la puerta de Urgencias del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) un médico platicaba con una de sus colegas. Tomaba su coca cola tranquilamente, sin importar que en el interior del departamento en el que debía de estar de guardia, estuviera un individuo a punto de caer en una deshidratación tal, que ocasionaría algo peor.

A las 5.45 horas, 45 minutos después de mi arribo al nosocomio, salió uno de los galenos, uno de los internos, me pidió pasar a un consultorio y me revisó. Me dijo que estaba muy mal, nada que yo no supiera, deshidratado, con la presión (TA, que ellos llaman) en lo más bajo.

Me pidió ir a otro hospital porque allí no tenían lugar para atenderme. Me negué. Me llevó un escrito que quería firmara, donde me indicaba lo dicho. Me negué.

Le expliqué que soy un paciente con Sprue Celíaco Refractario, diagnosticado desde hace más de 33 años en ese Instituto, al que acudo cada vez que me pasa una situación similar. Le dije que yo sabía que una evacuación más y podría desmayarme, por la cantidad de agua que arrojaba y de sangre que salía de mi interior.

Insistió. No tenemos lugar y deberá ir a otro lugar para atención inmediata y ya que pase lo peor, regresa. Quise reirme, pero mi estado me lo impidió. Lo absurdo de su propuesta implicaba arriesgar mi vida en el camino.

Sucedió, me trajo al encargado de servicio en ese momento. Oh! sorpresa, era el médico que acababan de disfrutar de su coca cola en compañía de su colega cuando yo llegué. Con toda calma me repitió lo mismo. Debería ir a otro lado a atenderme, porque ahí no había lugar para mi atención. Lo rechacé en forma enérgica. Salió y me dejó ahí “bajo su responsabilidad”, dijo.

Tuve que ir al baño. Ya no aguanté. Pasó lo que tenía que pasar. Comencé a entrar en estado de Shock. Llegó el médico -no recuerdo el nombre de ninguno de los dos, creo no vale la pena-me vio y se dio cuenta de la gravedad. “déjeme ver qué puedo hacer”.

Yo ya había pedido a mi hermano hacer algunas llamadas. Ya pasaban de las 6.00 horas, ya podrían estar despiertas algunas personas. El Médico regresó enojado. Me pasó a un cuarto de urgencias en la zona crítica. Comenzó el trajín operatorio de esa sala.


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Fui inutilizado totalmente (por la misma necesidad de atención, no se interprete mal, por favor). Me pusieron suero por vía periférica, en el cuello, donde posteriormente metieron un cateter hasta la suplavia para “control de líquidos”, dijeron (lo cual resulta muy atinado, toda vez que por ahí pasan todo tipo de medicamentos sin molestar las venas).

Me sacaron del estado de Shock Hipovolémico, en el que había caído, comenzó a subir mi presión y reaccioné favorablemente. El riñón se había dañado, había que meter sondas para medir la salida de líquido por vía orina.

Monitoreo de signos totales. Parecía un muñeco ataviado de mil aparatitos por todos lados. Oxígeno por la nariz para oxigenar la sangre. Piquetes de agujas por todos lados. Toma de muestras de todos tipos. Cultivos de sangre, de orina, de materia fecal, de todo lo que se puede y debe.

Dijeron que me había pegado una infección fulminante, nada que ver con el Sprue Celíaco, pero este padecimiento orilló a esa situación tan grave. Pero los médicos me querían mandar a otro hospital, porque ahí no había lugar para mi atención.

Todavía el primero de los médicos reprochó que porque habíamos hablado y reportado que no me querían atender. “No se vale” dijo. Y es que alguien le habló para regañarlo por su negligencia, porque quería verme después de que pasara la crisis y haber sido atendido en otro nosocomio.

¿Cómo la ven?

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