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CELIACA
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  • 25 Junio 2007
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Honor a quien honor merece. Crítica a quien no cumple

En verdad inquieto por las cosas que han pasado después de mi hospitalización la semana pasada y por que ahora me escribe uno de los médicos con quien mantengo una muy buena relación profesional.

El doctor Eduardo Cerda, quien es parte del equipo de trabajo del doctor Uzcanga, dedicados al estudio de la celiaquía en México y quienes realizan actualmente un protocolo para determinar el origen y características del gen celíaco en los mexicanos, me ha hecho ver como demasiado severo con médicos por los que yo no daría un apice de confianza.

Muchas de las cosas que sucedieron ese día, ya las denuncié en nota anterior y no las repetiré. Ahora comentaré cosas más allá de todo lo que sucedió ya internado.

Le decía yo en la respuesta al doctor Cerda que la doctora Ángela se portó de lo mejor conmigo. Aunque yo me puse medio renuente en un principio, acepté las condiciones que ella iba marcando para mi atención toda vez que evolucionaba adecuadamente y creí pertinente hacer lo que ella decía, como una sonda en vías urinarias.

Pero hubo otro médico, que quizá sea muy bueno, como me dijo una enfermera a comentario mío por su actitud de soberbia, prepotencia y falta de tacto para conmigo.

Yo no sé qué pasó en el camino de mi internamiento ni por qué fui a dar a la zona de pacientes críticos, ni es mi culpa ni fue imposición mía, por lo menos, para que el doctor Uri Torruco García -quien por cierto trabaja con algún padecimiento que lo hace estar tociendo constantemente frente a los pacientes- se acercó al segundo día de mi internamiento y me dijo:

Que yo no debía tener mascarilla de Oxígeno. Me la retiró sin más. Dijo que eso era un “desperdicio de recursos”; que yo no debía estar en esa área, porque ésta era para pacientes que se estaban muriendo y yo no me estaba muriendo y que en el primer momento que hubiera una cama en Urgencias -le llaman RCP- me pasarían para allá. El tono que usó además.

“Desperdicio de Recursos” le llamó… Eso es para él dar atención a los pacientes. Bueno, el hecho es que los tres días y medio que estuve ahí no me cambiaron. Cuando el sábado me dieron de alta en el resumen, que debiera contener el tratamiento dado durante mi estancia, con algunos resultados de interés y manejo posterior, etc. se convirtió en una carta de reproche “porque dicho paciente no aceptó la hoja de referencia y prefirió esperar en consultorio de urgencias. Continuó con el deterioro hemodinámico con TA 70/30 mmHg, por lo que fue necesario su internamiento en área de hospitalización de urgencias para su manejo de choque hipovolémico, insuficiencia renal y desequilibrio hidroelectrolítico”. Esa es parte de la nota de resumen del doctor en referencia.

Ello me lleva a preguntar nuevamente. ¿Qué ante la gravedad del caso no pudieron atender antes de que la situación fuera más crítica? y todavía me dicen que fui injusto.

Es un problema de este Instituto y aquí sí perdón -porque en el tiempo que llevo de atención en el mismo ha sido el mismo problema; las cosas no han cambiado- pero en el área de nutrición habrá que hacer algo. No es posible que las nutriólogas que se encargan de la comida de los pacientes no pongan atención extrema en casos como los celíacos.

Les he llamado para platicar con ellas y no acuden, para explicarles que los Corn Flakes tienen malta y que la malta se deriva de la cebada y que la cebada es uno de los cereales que contienen proteínas dañinas para los celíacos.

Les he querido explicar que no le pueden dar a un enfermo celiaco el caldo de jitomate de una sopa colada de ¡pasta de trigo!, porque en el mismo se quedan los residuos del gluten. Les he insistido en que los jugos de lata o tetrapack, y las gelatinas, traen un aditivo que se llama amarillo que es dañino para los celiacos. Y que los colorantes y saborizantes artificales pueden dañar en gran medida el intestino de un celiaco. Y muchas cosas más. ¿Eso es ser injusto con el personal?.

Las enfermeras se preguntaban una a otra qué es la enfermedad celiaca, porque así estaba registrado en mi hoja de datos de internamiento, y hasta que se atrevieron a preguntar despejaron -algunas- sus dudas. Yo platiqué con dos de ellas y les expliqué, a mi entender- en qué consiste.

El personal debería tener una mayor capacitación sobre el particular, porque sé que tienen miles de pacientes con padecimientos quizá más graves, pero cuando un Celiaco cae en sus manos, por lo menos que tengan nociones de a quien están atendiendo.

El doctor Cerda y el doctor Uzcanga, mis respetos, siempre estuvieron atentos a mi tratamiento. El primero me visitó en una ocasión en urgencias, el segundo lo hizo dos veces y para el alta consultaron con él. Eso es profesionalismo y dedicación pura a la labor de médico. Gracias doctores.

El INCMSZ es, ha sido y seguirá siendo el hospital en que me atenderé, porque para mí no hay otro que tenga la capacidad para dar servicio a los celiacos de manera adecuada. Sólo hay que mejorar en cosas como las que critico en este post, porque es por el bien de los Celiacos de México.

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